Se trataba de un credo plasmado en los documentos que fundaron y declararon el destino de una nación…
Sí podemos.
Fue susurrado por los esclavos y los abolicionistas mientras avanzaban por el sendero rumbo a la libertad…
Sí podemos.
Fue cantado por los inmigrantes mientras llegaban desde costas lejanas y por los pioneros que viajaban al Oeste enfrentando una tierra salvaje e inclemente…
Sí se puede.
Fue el llamado de los trabajadores que se organizaron; de las mujeres que exigieron el derecho a voto; por el presidente que escogió a la luna como una nueva frontera y por un Rey que nos llevó hacia la cima de montaña y nos enseñó el camino hacia la Tierra Prometida.
Sí se puede, con justicia e igualdad.
Sí se puede, con oportunidad y prosperidad.
Sí se puede aliviar a esta nación.
Sí podemos reparar a este mundo.
Sí se puede.
Sabemos que la batalla que enfrentaremos será larga, pero recordemos siempre que no importan los obstáculos que se interpongan en nuestro camino, nada puede interponerse ante el poder de millones de voces que exijan el cambio.
Nos han dicho que no podemos lograrlo, por un coro de cínicos, cuyos parloteos se intensifican y se vuelven disonantes. Nos han pedido que nos detengamos a reflexionar sobre la realidad. Nos han hecho advertencias sobre ofrecerle falsas esperanzas a esta nación.
Pero en historia improbable que es Estados Unidos, nunca ha habido falsedad en la esperanza.
Hoy las esperanzas de la pequeña que asiste a una escuela deteriorada en Dillon son las mismas que los sueños del chico que aprende en las calles de Los Ángeles; recordaremos que algo está sucediendo en Estados Unidos; que no estamos tan divididos como sugieren los políticos; que somos un sólo pueblo; somos una sola nación y juntos iniciaremos el siguiente gran capítulo de la historia americana con tres palabras que retumbarán de costa a costa, de un mar al otro…
Sí se puede.
Ya sé a quien votaría si fuese estadounidense, y tendría claro a quién votaría si alguien en España me diese un discurso así… que lástima de política española…
[...] Ahora, después de los discursos ilusionantes, de los lemas pegadizos, de las promesas, de las frases históricas, de los apoyos de los artistas, ahora ha llegado la hora de que realmente se produzca el cambio. Muchos, son escépticos ante este cambio, pero yo aun mantengo esa esperanza. No sé si habrá sido el marketing, la intensa campaña el odio resentido hacia Bush, pero yo veo bondad y esperanza en los ojos de ese hombre, creo que cuando habla se cree lo que está diciendo, que no miente, que lo que dice lo piensa realmente y está dispuesto a llevarlo a cabo. Ya escribí en este blog, mi deseo de que saliera victorioso. [...]
Comentarios recientes